La vivienda se convierte en una batalla cotidiana en los barrios de Málaga

 
Familias de Cruz de Humilladero y Carretera de Cádiz afrontan desahucios pérdida de contratos y dificultades para encontrar un alquiler que puedan asumir
Vivienda28/09/2026RedacciónRedacción
Málaga, 27J Manifestación por la vivienda - Foto HRG
Málaga, 27J Manifestación por la vivienda - Foto HRG

La crisis de la vivienda en Málaga tiene una dimensión especialmente visible en sus barrios. En Cruz de Humilladero y Carretera de Cádiz, dos de los distritos más poblados de la ciudad, vecinos y colectivos sociales vienen denunciando situaciones en las que mantener la vivienda se ha convertido en una lucha cotidiana.

Uno de los casos más recientes se produjo en calle La Unión, en Cruz de Humilladero. A finales de julio, una pareja de 62 y 63 años fue desahuciada después de haber vivido durante 13 años de alquiler en la misma vivienda. Según la información difundida por el colectivo Un Techo por Derecho y recogida por medios locales, ambos tienen reconocida dependencia y uno de ellos padece una enfermedad pulmonar grave.

El caso muestra una de las caras más duras del problema: personas que han permanecido durante años en un barrio y que, cuando pierden su vivienda, tienen enormes dificultades para encontrar otra alternativa en la misma zona.

Un barrio donde alquilar también resulta difícil

Cruz de Humilladero concentra una parte importante de la población de Málaga y mantiene una amplia oferta de viviendas de alquiler, pero los precios actuales están lejos de los niveles que muchas familias pueden asumir.

Los anuncios disponibles actualmente muestran viviendas de dos y tres dormitorios que superan con frecuencia los 1.000 euros mensuales. En algunos casos, además, se trata de alquileres de temporada destinados a estudiantes, lo que reduce las posibilidades para quienes buscan una vivienda estable.

Los datos disponibles en portales inmobiliarios sitúan el alquiler anunciado en Cruz de Humilladero alrededor de los 15 euros por metro cuadrado, aunque las cifras varían según la fuente y el tipo de vivienda analizada.

Para una familia con ingresos limitados, el problema no termina cuando se produce el desalojo. Comienza entonces otra búsqueda: encontrar una vivienda que pueda pagar, superar los requisitos exigidos por propietarios o inmobiliarias y, en muchos casos, permanecer dentro del mismo entorno donde se encuentran el trabajo, los colegios, la familia y las redes de apoyo.

En Carretera de Cádiz, vecinos organizados para no perder sus casas

La misma problemática se ha hecho visible en Huelin, dentro del distrito de Carretera de Cádiz. Allí, alrededor de una veintena de familias del número 15 de la avenida de Europa han denunciado que podrían perder sus viviendas después de que una empresa adquiriera el edificio.

Los residentes explicaron que habían recibido comunicaciones relacionadas con la finalización de sus contratos y que temían tener que abandonar sus casas. Entre ellos hay familias con menores, personas mayores y personas en situación de vulnerabilidad.

El conflicto provocó la organización de los propios vecinos y el apoyo de colectivos por el derecho a la vivienda. En marzo, una manifestación recorrió Málaga y expresó también su respaldo a las familias de este bloque.

El caso de Avenida de Europa pone sobre la mesa otra cuestión: la dificultad de conservar una vivienda incluso cuando el problema no comienza con una deuda de alquiler. El cambio de propiedad de un edificio y las condiciones de los contratos pueden generar incertidumbre entre quienes llevan años viviendo allí.

La vivienda, también una cuestión de barrio

La crisis habitacional no afecta únicamente a quienes pierden su casa. También modifica la composición de los barrios.

Cuando una familia tiene que marcharse porque no puede asumir el precio de una nueva vivienda, puede verse obligada a desplazarse a otros municipios o a alejarse de su entorno habitual. La pérdida de vivienda puede significar también perder proximidad con familiares, colegios, centros sanitarios, comercios y redes vecinales.

Por eso, los conflictos de vivienda que aparecen en Cruz de Humilladero, Huelin y otros barrios de Málaga no son únicamente problemas individuales. Se han convertido en asuntos que movilizan a comunidades enteras.

Las concentraciones frente a edificios, las campañas de apoyo y las publicaciones en redes sociales han convertido muchos de estos casos en noticias de proximidad. Los vecinos utilizan las redes para denunciar situaciones, convocar concentraciones y reclamar la intervención de las administraciones.

Mientras tanto, la dificultad para acceder a un alquiler asequible continúa siendo una de las principales preocupaciones para numerosos hogares. En los barrios de Málaga, la crisis de la vivienda ya no se percibe solamente a través de las estadísticas: también se reconoce en los portales de los edificios, en las comunidades de vecinos y en las familias que intentan evitar que su próxima dirección quede fuera del barrio en el que han construido su vida.

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