


El sinhogarismo crece en Málaga y exige medidas de vivienda
Redacción


La ciudad de Málaga ha registrado un aumento del 63% en el número de personas sin hogar identificadas en el segundo estudio elaborado por la Cátedra de Inclusión Social de la Universidad de Málaga (UMA).
La investigación, presentada el 27 de octubre, analiza la situación entre 2024 y 2026 y advierte de la cronificación del problema, en un contexto marcado por las dificultades para acceder a una vivienda y la precariedad económica y laboral.
El informe, titulado Personas sin hogar en la ciudad de Málaga: situación y evolución 2024-2026, recoge los resultados de un nuevo mapeo realizado en colaboración con el Ayuntamiento y las entidades sociales que trabajan con este colectivo. La investigación ha permitido entrevistar a 647 personas.


Del total de personas entrevistadas, 302 dormían en la calle, lo que representa el 46,7%, mientras que las otras 345, el 53,3%, se encontraban en alguno de los recursos asistenciales de la ciudad. Los datos reflejan, según los investigadores, un incremento considerable de las situaciones de sinhogarismo respecto al primer análisis.
El trabajo está coordinado por los profesores Rafael Arredondo y María de las Olas Palma, del Departamento de Psicología Social, Trabajo Social y Servicios Sociales y Antropología Social de la UMA. Sus conclusiones apuntan a la necesidad de superar las respuestas exclusivamente asistenciales y desarrollar políticas que actúen sobre las causas sociales y económicas de la exclusión residencial.
Un perfil mayoritariamente masculino
El estudio dibuja un perfil predominantemente masculino. Los hombres representan el 81,3% de las personas entrevistadas, frente al resto de mujeres, y la edad media se sitúa en los 43,8 años. En cuanto al nivel educativo, el 46,2% cuenta únicamente con estudios primarios. Además, el 62,3% de las personas participantes es de origen extranjero.
La investigación relaciona estas situaciones con las dificultades de acceso a una vivienda adecuada y asequible, la precariedad económica y los obstáculos administrativos que afectan especialmente a parte de la población migrante.
La situación laboral constituye otro de los aspectos analizados. Entre las personas que no trabajan, la falta de permiso laboral y el desempleo estructural aparecen como las principales barreras, ambas señaladas por el 26,9%. Los autores subrayan que la regularización administrativa resulta prioritaria para facilitar la incorporación al mercado laboral de las personas migrantes que viven en la calle o en recursos asistenciales.
Pese a estas dificultades, el informe señala que el 29,5% de las personas sin hogar entrevistadas está trabajando. Muchas cuentan con experiencia laboral previa en sectores caracterizados por la temporalidad y la precariedad, como la hostelería, la construcción y la limpieza.
La vivienda, en el centro de las soluciones
Los investigadores defienden que el sinhogarismo no puede explicarse únicamente por circunstancias individuales. La precariedad económica, las dificultades para encontrar empleo, las barreras administrativas y la imposibilidad de acceder a una vivienda constituyen factores determinantes en los procesos de exclusión residencial.
El estudio también analiza las preferencias de las personas afectadas respecto a las respuestas institucionales. El 54,8% rechaza las soluciones institucionales tradicionales y manifiesta su preferencia por acceder a una vivienda propia. Asimismo, el 72,5% expresa su deseo de permanecer en Málaga, un dato que pone de relieve la importancia del arraigo territorial en las políticas de inclusión.
La investigación plantea, por tanto, reforzar las medidas que permitan acceder a un alojamiento estable, junto con políticas de inserción laboral y regularización formativa y administrativa. La atención a las necesidades particulares de cada persona y la perspectiva intercultural también figuran entre las líneas de actuación propuestas.
La inseguridad y la violencia, otros factores de vulnerabilidad
El informe advierte, además, de la exposición de las personas sin hogar a situaciones de inseguridad, discriminación y delitos. Según los datos recogidos, tres de cada cuatro personas entrevistadas han sufrido discriminación o algún delito, principalmente robos e insultos.
La violencia presenta también una marcada brecha de género. El 21,1% de las mujeres participantes afirma haber sufrido una agresión sexual, frente al 1,8% de los hombres. Estas cifras evidencian la especial vulnerabilidad de las mujeres que se encuentran en situación de sinhogarismo y la necesidad de incorporar medidas específicas de protección.
Una investigación con participación social
Este segundo mapeo da continuidad al trabajo iniciado en 2024 mediante la colaboración entre la Universidad, el Ayuntamiento y las entidades sociales. En esta nueva edición han participado, además del equipo investigador, alumnado de grado y máster, personas voluntarias y profesionales de distintos centros y organizaciones.
La Cátedra de Inclusión Social de la UMA plantea que los resultados sirvan para mejorar la comprensión de las necesidades de las personas sin hogar y orientar las políticas públicas. El informe sitúa el acceso a una vivienda digna, adecuada y estable como una pieza fundamental para combatir la exclusión residencial y responder a una realidad que, según sus conclusiones, continúa creciendo y se vuelve cada vez más persistente.









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