


Málaga sale a la calle para reclamar el derecho a la vivienda
Redacción


Miles de personas recorrieron este sábado 3 de octubre las calles del centro de Málaga en una de las movilizaciones más importantes de los últimos meses para exigir soluciones urgentes a la crisis habitacional que atraviesa la ciudad. La manifestación, convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Málaga y la plataforma Un Techo por Derecho, partió de la Plaza de la Constitución y convirtió el centro histórico en un espacio de protesta contra los altos precios del alquiler, los desahucios y la especulación inmobiliaria.

La asistencia volvió a generar discrepancias entre las distintas fuentes. Los organizadores cifraron la participación en alrededor de 50.000 personas, mientras que la Policía Nacional la situó entre 8.000 y 9.000 asistentes y la Policía Local la estimó en unas 4.500 personas. En cualquier caso, todas las cifras coinciden en señalar una movilización multitudinaria y de gran impacto en la capital malagueña.

La Plaza de la Constitución, epicentro de la protesta
La Plaza de la Constitución no solo fue el punto de salida y llegada de la marcha. Durante los días previos se había convertido en el símbolo de la protesta gracias a una acampada permanente por el derecho a la vivienda que reunió a decenas de personas y más de un centenar de tiendas de campaña. Desde este espacio se organizaron asambleas abiertas y se impulsó una estrategia de movilización permanente.
Los convocantes consideran que la acampada representa la emergencia habitacional que viven miles de familias malagueñas y buscaba mantener la presión social sobre las administraciones.

Las principales reivindicaciones
Las demandas planteadas durante la manifestación fueron claras:
- Reducción de los precios del alquiler.
- Contratos de alquiler más estables e indefinidos.
- Fin de los desahucios de personas vulnerables.
- Regulación del mercado de la vivienda.
- Medidas contra la especulación y los fondos de inversión.
- Garantía efectiva del derecho constitucional a una vivienda digna.
Los organizadores también mostraron su rechazo a lo que denominan "rentismo", un modelo económico basado en la obtención de beneficios mediante la propiedad inmobiliaria, al que responsabilizan de buena parte del encarecimiento de la vivienda en Málaga.

Las consignas más repetidas
Durante todo el recorrido se escucharon mensajes que reflejaban el malestar social existente:
- "Un techo por derecho, esa es la pelea".
- "No cabe tanta gente debajo de un puente".
- "¿Qué pasa, qué pasa? Que no tenemos casa".
- "Hace falta ya una huelga general".
- "Si no tenemos casa, dormimos en la plaza".
- "Málaga no se vende".
- "Es indecente: gente sin casa, casas sin gente".
También se escucharon críticas dirigidas a distintas administraciones y responsables políticos, reflejando un sentimiento de frustración ante la falta de soluciones efectivas.
Quiénes apoyaron la movilización

La convocatoria estuvo impulsada principalmente por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Málaga y la plataforma Un Techo por Derecho, con el respaldo de diversos colectivos vecinales y organizaciones vinculadas al movimiento por la vivienda.
Según las informaciones publicadas tras la manifestación, también participaron representantes políticos de formaciones de izquierda, aunque las crónicas consultadas no detallan de forma exhaustiva qué partidos estuvieron presentes oficialmente.
Un aspecto destacado: el salto hacia una movilización mayor
Quizá el elemento más relevante de la jornada fue que la protesta no se planteó como un acto aislado. Los organizadores anunciaron que esta movilización forma parte de una estrategia más amplia para escalar la presión social y avanzar hacia una eventual huelga general por la vivienda.
La manifestación de Málaga se enmarcó además en una jornada de protestas celebradas simultáneamente en numerosas ciudades españolas tras el debate político generado por las recientes iniciativas legislativas en materia de vivienda.

Consecuencias que se esperan
Los colectivos convocantes consideran que la movilización puede convertirse en un punto de inflexión para el movimiento por la vivienda en Málaga. Entre las consecuencias previstas destacan:
- Mantener la acampada y las movilizaciones en la Plaza de la Constitución.
- Incrementar la presión institucional para la regulación de los alquileres.
- Coordinar acciones con plataformas de otras ciudades.
- Impulsar una futura huelga general centrada en el derecho a la vivienda.
- Mantener el debate público sobre la turistificación y la expulsión de residentes de los barrios tradicionales.
La jornada dejó una imagen clara: la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales de Málaga y miles de personas quisieron hacerlo visible ocupando las calles del centro con una reclamación compartida: poder vivir en la ciudad sin verse expulsados por el aumento constante de los precios







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