
Vegstone convierte residuos agrícolas en alternativas al petróleo
Redacción


En un contexto marcado por la volatilidad de los precios y la necesidad de reducir el consumo de recursos fósiles, encontrar alternativas se ha convertido también en una cuestión de competitividad y de seguridad en el suministro.
Desde Encinas Reales (Córdoba), Vegstone trabaja precisamente en ese terreno: transformar subproductos agrícolas en ingredientes y materiales de origen vegetal que puedan incorporarse a diferentes procesos industriales. La compañía cuenta con más de una década de experiencia en la valorización de subproductos agrícolas y con un equipo formado por ingenieros y químicos con más de 20 años de experiencia en la industria de la aceituna.
Su materia prima procede de recursos como el hueso de aceituna, la cáscara de almendra, el hueso de melocotón, el hueso de albaricoque o la cáscara de nuez. A partir de estos subproductos desarrolla diferentes granulometrías y formulaciones destinadas a sectores como la cosmética, la limpieza, los abrasivos, los rellenos y los materiales compuestos.


Del residuo agrícola al material industrial
El planteamiento de Vegstone parte de una idea sencilla: un residuo agrícola puede convertirse en una materia prima con valor industrial. Pero para que esa transformación sea viable no basta con que el material tenga un origen natural.
La empresa trabaja en el desarrollo y validación de productos para que puedan responder a las exigencias de procesos industriales concretos. El objetivo es que las alternativas vegetales mantengan las propiedades necesarias y puedan incorporarse progresivamente a las formulaciones de los fabricantes.
«No se trata de cambiar lo que funciona, sino de estar mejor preparados para lo que pueda cambiar», explica Francisco Arjona, CEO de Vegstone, al resumir esta estrategia.
La compañía considera que disponer de alternativas previamente estudiadas y validadas puede ayudar a las empresas a reducir su exposición a las fluctuaciones de determinadas materias primas y a diversificar sus fuentes de suministro.
Una alternativa a determinados microplásticos
Uno de los principales campos de trabajo de Vegstone es precisamente la búsqueda de alternativas naturales a determinados usos de los microplásticos.
La empresa desarrolla ingredientes vegetales destinados a sustituir determinadas partículas sintéticas en productos cosméticos, de limpieza y otras aplicaciones. En el ámbito de los abrasivos, por ejemplo, utiliza granulados obtenidos a partir de huesos de aceituna y cáscaras de frutos para tareas de limpieza, pulido y tratamiento de superficies.
También desarrolla polvos naturales que pueden utilizarse como rellenos, espesantes o componentes de biocomposites, con aplicaciones en pinturas, resinas, revestimientos y otros materiales.
La sustitución no resulta sencilla en todos los casos. Los materiales utilizados tradicionalmente ofrecen unas propiedades técnicas concretas y cualquier alternativa debe demostrar que puede cumplir una función equivalente. Por eso, la estrategia de Vegstone combina el origen vegetal de sus materias primas con el desarrollo tecnológico y la validación de sus aplicaciones.
Una apuesta por la economía circular
El modelo conecta además la actividad agrícola con la industria. Recursos procedentes de cultivos y procesos agroalimentarios que pueden tener un aprovechamiento limitado adquieren una segunda utilidad como ingredientes o materiales.
Vegstone plantea esta valorización junto con la reducción del uso de determinados materiales sintéticos y microplásticos como parte de una estrategia de economía circular. La compañía también señala entre sus líneas de trabajo el uso de energías renovables y la reducción de su huella ambiental.
En un momento en el que la industria busca reducir su dependencia de los combustibles fósiles y hacer más resistentes sus cadenas de suministro, iniciativas como la de Vegstone muestran una de las vías posibles: sustituir parte de las materias primas convencionales por recursos vegetales que ya existen y que, en muchos casos, proceden de residuos de la propia actividad agrícola.
El reto para la empresa pasa ahora por ampliar estas aplicaciones y conseguir que los materiales de origen vegetal no sean únicamente una alternativa ambiental, sino también una opción industrial capaz de competir en rendimiento, calidad y coste.







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