
Granada: 927 terremotos y una población que pide calma y atención
Redacción


Granada sigue temblando: una semana de sobresaltos y preocupación
Granada vive días de inquietud. Desde el pasado 14 de agosto, la provincia ha registrado 927 terremotos, según el Instituto Geográfico Nacional (IGN). De ellos, más de 250 han alcanzado una magnitud igual o superior a 1,5, y 66 han sido sentidos por la población, incluso en provincias vecinas y en Madrid. La tierra no deja de moverse y, aunque los expertos insisten en que la mayoría son de baja intensidad, el temor entre los granadinos se ha convertido en una constante.
Durante la madrugada de este sábado, el IGN ha monitorizado tres nuevos temblores, dos de ellos perceptibles por la población. Los epicentros se localizaron en Churriana de la Vega y Gójar, con magnitudes de 1,6 y 1,8, respectivamente. El último, a solo dos kilómetros de profundidad, provocó vibraciones en varios edificios y despertó a vecinos que ya viven pendientes del próximo movimiento.


Cronología de una semana sísmica
14 de agosto: Comienza la serie sísmica con los primeros microsismos en el área metropolitana de Granada.
15 de agosto: Se registra un terremoto de magnitud 4,8 en Villa de Otura, el más intenso hasta la fecha, sentido en más de 500 localidades y con daños materiales leves.
16–17 de agosto: Se suceden más de 300 movimientos, muchos de ellos superficiales, con profundidades inferiores a 10 kilómetros.
18 de agosto: Nuevo seísmo de 4,7 en Gójar, ampliamente sentido por la población y que reaviva la preocupación.
19–21 de agosto: Continúa la actividad con centenares de microsismos y varios temblores de magnitud entre 2,0 y 3,5.
22 de agosto: Tres nuevos movimientos en la madrugada, dos sentidos por la población, confirman que la serie sigue activa.
Una población cansada y con miedo
La Vega granadina —con municipios como Alhendín, Gójar, Ogíjares, Armilla, La Zubia, Churriana de la Vega, Las Gabias o Dílar— se ha convertido en el epicentro emocional de esta crisis. Vecinos que apenas duermen, familias que evitan los pisos altos y niños que preguntan por qué “la tierra no para de moverse”. El miedo se ha instalado en la rutina diaria, y muchos ciudadanos reclaman atención psicológica y acompañamiento institucional.
Los movimientos, aunque moderados, son superficiales, lo que hace que se perciban con mayor intensidad. “No es solo el temblor, es la incertidumbre de cuándo será el siguiente”, comenta una vecina de Gójar. La Junta de Andalucía mantiene activa la fase de preemergencia del Plan ante el Riesgo Sísmico, mientras el IGN continúa con la vigilancia constante de la secuencia.
Más allá de los datos: empatía y prevención
Los expertos recuerdan que Granada se encuentra en una zona de alta actividad sísmica, donde la interacción entre las placas euroasiática y africana genera movimientos frecuentes. Sin embargo, la magnitud del episodio actual y su duración han despertado una alarma social que requiere algo más que cifras.
La población necesita información clara, apoyo emocional y medidas preventivas. Los ayuntamientos y servicios de emergencia han reforzado sus canales de comunicación, pero los ciudadanos piden también espacios de escucha y orientación para sobrellevar el miedo.
Una tierra que tiembla, pero no se rinde
Granada ha demostrado una vez más su resiliencia. Entre el miedo y la incertidumbre, la solidaridad se abre paso: vecinos que se acompañan, voluntarios que informan y profesionales que trabajan sin descanso para garantizar la seguridad. La tierra sigue temblando, sí, pero también late con fuerza humana. Y en cada réplica, los granadinos recuerdan que la calma y la empatía son tan necesarias como la ciencia para superar este episodio.










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