La victoria en Portugal, embrión amplio de unidad

Hace falta una alternativa a la izquierda del PSOE con cinco puntos programáticos que deberían ser su corazón. Uno, frente a la desigualdad y el abismo social...
Opinión25/06/2026RedacciónRedacción

La lucha unida en Portugal

En Portugal el movimiento sindical, social y político ha tumbado unos recortes laborales, “pacote laboral” en portugués, presentados por el gobierno de Luís Montenegro para su aprobación parlamentaria. Porque, cuando una reforma sin complejos, una contrarreforma laboral que sigue la estela trumpista, se lanza contra los trabajadores, se convierte en un bumerán.

La Confederación General de los Trabajadores Portugueses-Intersindical Nacional (CGTP-IN) ha convocado dos huelgas generales contra tamaña reforma de la legislación laboral. La primera fue el 11 de diciembre junto con UGT, la primera en Portugal en doce años, desde los tiempos de la 'troika'. Porque el “pacote” acentúa todo lo negativo que existe en la vida de los trabajadores.

El sufrimiento social que ardió

La existencia de un hondo malestar entre los portugueses ante la degradación de sus condiciones de vida, con salarios reales estancados o perdiendo poder adquisitivo frente a la escalada de los precios de la vivienda (los alquileres se han duplicado y triplicado en la última década en Lisboa y Oporto), la energía y los alimentos, el empleo precario en el turismo y los servicios; y un elevado nivel de subempleo, de hasta el 18% en los jóvenes, y un mercado laboral marcado por contratos temporales y de formación, sin perspectivas de estabilidad ni de futuro.

Frente a la nueva y brutal vuelta de tuerca, el movimiento obrero y sindical de Portugal -encabezado por el sindicato CGTP, históricamente próximo al Partido Comunista- ha librado una pulso sostenido y consecuente, con dos huelgas generales en meses, con una participación masiva no solo en fábricas, polígonos industriales y transporte sino también en sanidad, educación y administración pública.

Las verdades del barquero

En palabras del secretario general de la CGTP-IN, Tiago Oliveira, durante la segunda huelga general en menos de seis meses: “¿Cómo consiguen las personas soportar el brutal aumento del coste de vida, pagar la casa, pagar la educación, pagar la salud con los salarios? ¿Saben por qué el primer ministro no se lo pregunta? Porque no gana el salario de la mayoría de los portugueses. El Gobierno tiene que sentir la realidad de quien trabaja y la realidad de quien trabaja es la misma realidad que hizo salir hoy a los trabajadores a la calle, la realidad de los bajos salarios, es la realidad de la precariedad creciente”.

Y después de la derrota parlamentaria del gobierno, añadió: “Once meses de lucha, once meses de entrega inmensa. Desde la CGTP siempre lo dijimos: seríamos los trabajadores los que íbamos a acabar con esta reforma laboral. Mi enhorabuena a todos compañeros, a aquellos que durante este año nunca se rindieron, siempre lucharon, a los que construyeron grandes momentos de lucha en dos enormes huelgas generales, que estuvieron dando la batalla en las grandes empresas, en las calles, llamando a la gente a levantarse, a denunciar, a luchar contra esta reforma. La lucha fue determinante en condicionar la votación de hoy. ¡Esta es una victoria de los trabajadores!”.

Embrión amplio de unidad 

La reforma fue rechazada en el parlamento portugués porque solo obtuvo el apoyo de los partidos de la coalición gobernante en minoría, PSD y CDS-PP, y de la Iniciativa Liberal (IL) y votaron en contra el Partido Socialista (PS), Livre, el Partido Comunista (PCP), el Bloque de Izquierda (BE), PAN y JPP. Y, lo más inesperado, CHEGA, similar a Vox, que se unía a los partidos de izquierda.

La presión de la lucha obrera en la calle y la indignación extendida a amplios sectores sociales han sido tan fuertes, que, de manera inédita, hasta la ultraderecha de Chega haya votado en contra de la reforma laboral junto a la izquierda parlamentaria. Y que el líder de CHEGA, André Ventura, haya tenido que oponerse ante la prolongación de la edad de jubilación, la anulación de los derechos de vacaciones perdidos, la disminución de la protección a las madres lactantes, de los derechos de licencia de los abuelos para cuidar a sus nietos y de los trabajadores por turnos. ¡Abascal escucha, votantes en lucha!

Y en España, ¿qué? 

Hace falta una alternativa a la izquierda del PSOE con cinco puntos programáticos que deberían ser su corazón. Uno, frente a la desigualdad y el abismo social, la redistribución de la riqueza. Dos, frente a las guerras interimperialistas y el terrorismo como forma de lucha, la defensa de la paz. Tres, frente a la destrucción de las conquistas sociales, defensa de la democracia y del Estado de Bienestar conquistados en estos últimos 50 años en España. Cuatro, frente a la división y el fraccionamiento, la unidad y la defensa de una política que va de lo social a lo político y de la derecha a la izquierda. Y cinco, frente a la corrupción, traición al país y a los ciudadanos, tratarla como crimen organizado.

Eduardo Madroñal Pedraza

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