Primero fueron nuestros agricultores, ahora van a por nuestros pescadores

Si el gobierno no reacciona a tiempo, dentro de unos años ocurrirá exactamente lo mismo que ya está sucediendo con las frutas y hortalizas
Opinión05/08/2026RedacciónRedacción

Pesca

Por Joan Pau Rica Lopez

España lleva años perdiendo, casi en silencio, control de dos sectores estratégicos: LA AGRICULTURA Y LA PESCA.

Primero llegaron los productos hortofrutícolas. Tomates, pimientos, judías verdes, calabacines, frutos rojos y otros productos cultivados en Marruecos comenzaron a entrar masivamente en el mercado europeo. Mientras nuestros agricultores soportan salarios más elevados, exigencias medioambientales, controles fitosanitarios, impuestos y una normativa cada vez más estricta, sus competidores producen con costes mucho menores y colocan sus mercancías en los mismos supermercados europeos.

Las cifras hablan por sí solas. En 2024 España importó desde Marruecos más de 725.000 toneladas de productos agroalimentarios y pesqueros, por un valor superior a 2.223 millones de euros, manteniendo un saldo comercial claramente desfavorable para nuestro país.

Ahora han empezado con LA PESCA . la flota española y europea ha tenido que abandonar unos caladeros donde faenaba desde hace décadas, especialmente frente a las costas del Sáhara Occidental. Los barcos españoles han salido... pero los peces siguen allí. Y las consecuencias son que cada barco español que deja de pescar es una oportunidad más para la flota la flota marroquí en unos caladeros extraordinariamente ricos. Y mientras Europa pierde capacidad pesquera, Marruecos gana producción, empleo, industria transformadora y capacidad exportadora.

Y lo más psicodélico es que el destino de esas capturas es, precisamente, Europa. O sea que después de expulsar de aquellos caladeros a nuestros pescadores, estamos condenados a comprar en nuestros mercados el pescado marroquí porque han ocupado el espacio que nosotros hemos abandonado.

España posee una de las flotas pesqueras más importantes de Europa y el pescado continúa siendo uno de los alimentos básicos de nuestra dieta. Sin embargo, cada vez dependemos más de las importaciones para abastecer nuestro consumo interno. Y nos preguntamos ¿Cómo puede ser que un país con miles de kilómetros de costa, una tradición pesquera centenaria y una de las mayores flotas europeas termine dependiendo cada vez más del pescado capturado por terceros países?

Si el gobierno no reacciona a tiempo, dentro de unos años ocurrirá exactamente lo mismo que ya está sucediendo con las frutas y hortalizas.

Es decir: Desaparecerá parte de nuestra producción.  Cerrarán empresas. Se perderán miles de empleos. O sea que estamos dando un golpe a nuestra economía que no me atrevo a calificar de mortal, pero si que le hacemos una herida muy profunda.

Alrededor de la pesca existe una enorme red económica formada por lonjas, astilleros, talleres navales, fabricantes de hielo, empresas de suministros, transportistas, industrias conserveras, comercializadores y miles de empleos indirectos que dependen de que los barcos salgan cada día a faenar, sin contar con las propias embarcaciones y los innumerables puestos de trabajo que la actividad mantiene

Por ello entiendo que el gobierno debe replantear los convenios de pesca con Europa y si no resulta ha de salvaguardar nuestros legítimos intereses mediante convenios bilaterales con los países afectados sin ningún tipo de sumisión o dependencia a los dictados de Europa, porque nos jugamos la viabilidad del sector. Ya que esa dependencia, tarde o temprano, siempre acaba pagándose

 

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