

Por Juanjo Florensa
Cada 5 de julio se celebra el “Día Mundial del Bikini”, una fecha que recuerda la presentación oficial de esta revolucionaria prenda de baño en la “Piscine Molitor” de París el 5 de julio de 1946.
Aquel día, la bailarina francesa Micheline Bernardini lució el primer bikini diseñado por el ingeniero Louis Réard, iniciando una auténtica revolución social, estética y cultural que transformó para siempre la historia de la moda.
Sin embargo, el bikini no apareció de forma repentina.


Es el resultado de una larga evolución del traje de baño, estrechamente vinculada a los avances médicos, los cambios sociales, el desarrollo del turismo de Sol y Playa y la progresiva conquista de las libertades individuales. Su historia constituye un reflejo de la transformación de las costumbres y del constante equilibrio entre tradición y modernidad.
De los baños terapéuticos al ocio
Durante el siglo XIX las playas eran consideradas espacios destinados principalmente a la salud. Los llamados “Baños de Ola” tenían un carácter terapéutico y fueron impulsados en España por la reina Isabel II, cuyos médicos le recomendaron los baños marinos para mejorar diversas dolencias de la piel.
Sus estancias en Santander y San Sebastián popularizaron esta práctica entre la aristocracia y más tarde, entre la burguesía.
La vestimenta de los bañistas respondía a las estrictas normas morales de la época. Hombres y mujeres se bañaban por separado y utilizaban prendas amplias que cubrían casi todo el cuerpo. El objetivo era preservar el decoro mucho más que facilitar el movimiento o la comodidad. El traje de baño era por tanto una prolongación de la ropa cotidiana y un símbolo de la moral imperante.

Annette Kellerman y el primer desafío
El primer gran cambio llegó a comienzos del siglo XX, concretamente en 1907; gracias a la nadadora australiana Annette Kellerman. Convencida de que las pesadas prendas impedían nadar correctamente, diseñó un bañador de una sola pieza mucho más práctico y ajustado al cuerpo, considerándose su iniciativa escandalosa.
Llegando incluso a ser detenida en una playa estadounidense de Boston acusada de "indecencia". Sin embargo, aquella polémica terminó convirtiéndola en una pionera de la emancipación femenina y en una figura clave de la evolución del traje de baño.
Con el paso de los años, el modelo que había provocado tanto rechazo terminó siendo aceptado de manera generalizada.
El nacimiento del bikini
La gran revolución tuvo lugar el 5 de julio de 1946, cuando Louis Réard presentó un traje de baño de dos piezas confeccionado con apenas 194 centímetros cuadrados de tela. Lo bautizó como "bikini", inspirándose en el atolón del Pacífico donde Estados Unidos realizaba ensayos nucleares, convencido de que su creación tendría un impacto igualmente "explosivo".
Ninguna modelo profesional quiso presentar una prenda considerada excesivamente atrevida. Finalmente fue -Micheline Bernardini- bailarina del Casino de París quien aceptó el reto durante la presentación en la Piscine Molitor. Las fotografías del acontecimiento recorrieron el mundo y marcaron el nacimiento de uno de los iconos más representativos de la moda contemporánea.

España y la resistencia al bikini
Mientras gran parte de Europa comenzaba a aceptar lentamente esta nueva prenda, en la España de los años cincuenta el franquismo mantenía una estricta moral pública.
El bikini fue prohibido en numerosas playas y muchas turistas extranjeras llegaron a ser sancionadas por utilizarlo.
La Guardia Civil y las autoridades municipales vigilaban el cumplimiento de unas normas que contrastaban con la creciente apertura del turismo internacional.
Uno de los episodios más conocidos tuvo lugar en Benidorm, donde su alcalde -Pedro Zaragoza Orts- comprendió que el futuro económico de la ciudad dependía de adaptarse a las costumbres de los visitantes extranjeros.
Decidió desplazarse en su vespa para entrevistarse personalmente con el general Franco; para defender la autorización del bikini como elemento imprescindible para el desarrollo turístico. Aquella intervención favoreció que Benidorm comenzara a tolerar su uso y terminara convirtiéndose en un símbolo del nuevo turismo español.
La historia inspiró en el año 2014 el cortometraje “Bikini. Una historia real”, dirigido por Óscar Bernàcer que recrea con humor el célebre viaje del alcalde hasta Madrid.

De símbolo de escándalo a símbolo de libertad
Durante la segunda mitad de los años sesenta, el crecimiento del turismo y la progresiva apertura social hicieron desaparecer unas prohibiciones que ya resultaban difíciles de mantener.
El cine desempeñó un papel decisivo en la popularización del bikini gracias a actrices como Brigitte Bardot, Marilyn Monroe, Ava Gardner, Rita Hayworth, Elizabeth Taylor y sobre todo Ursula Andress cuya aparición en la película “Dr. No” de la saga de James Bond, lo convirtió en un icono internacional de feminidad y modernidad.
Hoy, ochenta años después de su nacimiento resulta difícil imaginar que una simple prenda pudiera provocar detenciones, multas y debates políticos. Los actuales tejidos incorporan protección solar, mayor elasticidad y secado rápido, e incluso existen materiales que permiten un bronceado más uniforme sin renunciar a la cobertura como los de la marca “Kiniki”.
La historia del bikini demuestra que la moda trasciende la estética reflejando la evolución de la sociedad, los cambios culturales y el avance de las libertades personales.
Desde los solemnes baños terapéuticos impulsados por la Reina Isabel II en el siglo XIX hasta los innovadores tejidos del siglo XXI; el traje de baño resume la transformación de las costumbres y la progresiva conquista de una mayor libertad para disfrutar del cuerpo, del ocio y de las playas.
![]()
Técnico de turismo, miembro de la asociación Melilla para la UNESCO. Colaborador de medios de comunicación y conferenciante.


El paro vuelve a bajar en Torrox y marca su mejor dato para un mes de junio

Denuncian que el 93% de las escuelas de Gaza están destruidas o dañadas















Armani y Rafael Nadal construyen viviendas de lujo en Marbella a través de GVI Arquitectos








