
Una mujer de 75 años muere ahogada en el Palo
Redacción


«No vamos a señalar a un culpable antes de que se investigue. Pero tampoco vamos a permitir que se cierre este caso sin responder a todas las preguntas que los hechos plantean»
La Representación Legal de las Personas Trabajadoras (RLT) del Servicio de Salvamento y Socorrismo de las Playas de Málaga (CGT) expresa públicamente su profundo pesar por el fallecimiento de una mujer de 75 años en la playa de El Palo y traslada sus condolencias a sus familiares y allegados.


El cuerpo de la mujer fue recuperado del mar en la zona de El Palo, después de que se alertara de la presencia de una persona flotando en el agua. Los medios de comunicación sitúan el suceso en torno a las 10:40-10:50 horas del 13 de agosto.
CGT considera que un fallecimiento en circunstancias anómalas no puede limitarse a ser tratado como un episodio más de la temporada.
Existen una serie de cuestiones relacionadas con la respuesta del servicio de salvamento que, según los testimonios de trabajadores y la documentación que obra en poder de esta representación —incluyendo fotografías, audios, mensajes y registros internos—, deben ser investigadas de manera inmediata y exhaustiva.
Una persona permaneció en el agua durante un periodo prolongado
Uno de los aspectos que más preocupa a esta representación es que la víctima habría permanecido en el agua durante un periodo prolongado antes de ser localizada.
CGT no pretende determinar desde este momento cuánto tiempo exacto llevaba la mujer en el
agua ni establecer una relación causal entre ese hecho y las deficiencias del servicio.
Eso corresponde determinarlo a una investigación oficial, pero sí consideramos imprescindible responder a una pregunta: ¿Cómo es posible que una persona pueda permanecer en una zona de baño del litoral de
Málaga durante un periodo tan prolongado sin ser detectada por el sistema de vigilancia?
La respuesta a esta pregunta debe ser objetiva y basada en datos.
Debe determinarse:
- qué torres estaban operativas;
- qué trabajadores se encontraban efectivamente en sus puestos;
- qué zonas estaban siendo vigiladas;
- qué comunicaciones se produjeron;
- cuando se recibió exactamente el aviso;
- cuando se activó cada recurso;
- qué tiempo tardó cada recurso en llegar;
- y qué medios se encontraban disponibles en ese momento.
El primer socorrista que llegó al agua lo hizo a nado
Según los testimonios recabados por esta RLT, el socorrista destinado en la Torre 21 de El Palo fue quien entró inicialmente al agua para dirigirse hacia la víctima. Lo hizo solo.
Según la información facilitada por los trabajadores, los socorristas de las torres próximas no habrían acudido inicialmente en apoyo de la intervención.
La víctima se encontraba, según los testimonios recibidos, en la zona de boyas, aproximadamente a 200 metros de la costa.
El socorrista recorrió esa distancia a nado y habría llegado a la víctima antes que la moto acuática de salvamento.
Este hecho en sí, merece una investigación específica.
No porque un socorrista no deba entrar al agua —precisamente esa es una de sus funciones—, sino porque en una emergencia en la que existe una moto de rescate destinada precisamente a proporcionar una respuesta rápida, resulta imprescindible conocer:
- ¿A qué hora se recibió el aviso?
- ¿A qué hora se activó la moto?
- ¿Dónde se encontraba exactamente la moto?
- ¿Dónde estaba el patrón?
- ¿Cuándo comenzó la navegación?
- ¿Cuál fue el tiempo real de desplazamiento?
- ¿Por qué un socorrista que tuvo que recorrer aproximadamente 200 metros a nado llegó antes que una moto de salvamento que, según la información en poder de la RLT, se encontraba a
menos de un kilómetro?
No son acusaciones.
Son preguntas básicas de seguridad operacional que deben ser contestadas.
Cinco minutos pueden ser una eternidad en una emergencia
Según los trabajadores que participaron en la intervención, la moto habría tardado aproximadamente cinco minutos en llegar al punto donde se encontraba la víctima.
La RLT considera imprescindible que ese tiempo sea verificado mediante los registros objetivos disponibles:
GPS;
- comunicaciones por radio;
- registros de apertura;
- registros de activación;
- grabaciones;
- partes de servicio;
- ubicación de la moto;
- y cualquier otro sistema de trazabilidad existente.
En salvamento acuático, la rapidez de respuesta no es una cuestión estética ni administrativa.
Cada segundo importa.
Una persona inconsciente en el agua necesita una respuesta inmediata.
Por ello, si una moto de salvamento se encuentra a menos de un kilómetro del lugar de la emergencia y tarda aproximadamente cinco minutos en llegar, la pregunta no es solamente cuánto tardó.
La pregunta es:
¿Por qué tardó ese tiempo y qué ocurrió durante esos minutos?
La capacidad operativa de la tripulación también debe ser investigada
Existe otro elemento especialmente preocupante. Según los testimonios recibidos por esta representación, la rescatadora que llegó a bordo de la moto habría tenido dificultades para introducir a la víctima en la hawaiana, necesitando asistencia.
Asimismo, los trabajadores manifiestan que el patrón tampoco habría sabido resolver adecuadamente la maniobra de apoyo necesaria.
La RLT no pretende criminalizar una dificultad técnica concreta.
Precisamente por eso reclama una investigación.
Porque una moto de rescate no es un vehículo recreativo.
Es un medio de intervención en emergencias, y las personas que lo operan deben estar correctamente formadas, habilitadas y entrenadas para actuar bajo presión.
La empresa y la Administración deben poder acreditar:
- qué formación recibió cada patrón;
- qué formación recibió cada rescatador;
- qué experiencia tenía;
- qué simulacros había realizado;
- qué maniobras de rescate había practicado;
- qué tiempos de respuesta habían sido evaluados;
- y si las personas que estaban operativas aquel día eran las adecuadas para desempeñar
esas funciones.
Desde CGT ya se había advertido sobre los simulacros de las motos
Este punto resulta especialmente relevante.
Hace aproximadamente dos semanas, esta representación denunció que los simulacros realizados por la empresa para valorar los tiempos de respuesta de las motos de salvamento no se habrían realizado partiendo del punto real donde se encontraba ubicada la moto, sino desde dentro del agua.
Si se confirma documentalmente esta circunstancia, la medición obtenida podría no representar el tiempo real de respuesta desde el punto operativo efectivo.
Por ello solicitamos que se compruebe:
- desde dónde comenzó cada simulacro;
- dónde estaba estacionada realmente la moto;
- cuando comenzó el cronómetro;
- cuando se activó al patrón;
- cuál fue la distancia real;
- y cuánto tiempo transcurrió desde la recepción de la alerta hasta la llegada efectiva al lugar
de intervención.
Los tiempos de respuesta deben medir la realidad del servicio, no una situación diseñada
para obtener un determinado resultado.
¿Que ocurrió con el socorrista que realizó el rescate?
Hay otro hecho que consideramos especialmente grave desde el punto de vista humano y preventivo.
Según los trabajadores, el socorrista que realizó la intervención habría permanecido posteriormente en su torre durante el resto de la jornada, sin ser relevado ni retirado del servicio para recibir la atención y recuperación que pudiera necesitar después de una intervención de estas características.
Estamos hablando de un trabajador que, según la información recibida, había participado directamente en la recuperación de una persona fallecida.
La RLT considera inadmisible que una intervención potencialmente traumática pueda ser tratada operacionalmente como si no hubiera sucedido nada.
Debe determinarse:
- quién evaluó al trabajador;
- quién decidió que continuara trabajando;
- sí se ofreció asistencia psicológica;
- sí se realizó un parte de incidente crítico;
- sí se activó algún protocolo de atención al interviniente;
- y quién tomó la decisión de mantenerlo en su puesto.
Mientras un trabajador continuaba en su torre, se publicaban fotografías en redes sociales
La RLT dispone asimismo de material gráfico que, según la información facilitada por trabajadores, habría sido publicado en redes sociales por personal sanitario después del incidente.
En una de las imágenes aparece una trabajadora sanitaria acompañada de un texto haciendo referencia a una segunda parada asistida en la playa de El Palo y expresando que, desgraciadamente, la intervención no había tenido un desenlace favorable.
En otra imagen aparecen dos trabajadoras dentro de un módulo realizando actividades ajenas a
una intervención.
La RLT no pretende utilizar estas imágenes para realizar ataques personales contra trabajadores
concretos.
Lo que debe determinarse es:
¿Qué estaba haciendo cada persona durante el horario de servicio y quién estaba garantizando la cobertura operativa en ese momento?
Y, sobre todo:
¿Por qué un trabajador de 18 años que acababa de enfrentarse directamente a una emergencia con resultado mortal continuaba trabajando en una torre sin que, según los testimonios recibidos, el coordinador hubiera dispuesto su retirada o relevo?
Esto no comienza el 13 de agosto
Lo ocurrido antes de ayer no puede analizarse aisladamente.
Durante las últimas semanas, esta RLT ha documentado reiteradamente incidencias relacionadas
con:
- torres que no abren a la hora establecida;
- puestos sin socorristas;
- motos que no responden a las aperturas;
- motos sin combustible;
- falta de walkies;
- bases compartiendo equipos de comunicación;
- ausencia de medios de respaldo;
- falta de elementos de rescate;
- falta de banderas;
- problemas con los equipos de protección;
- utilización de recursos de emergencia para tareas logísticas;
- dudas sobre las titulaciones y habilitaciones del personal;
- y deficiencias en los tiempos y procedimientos de respuesta.
Estas incidencias han sido recogidas en actas de inspección, fotografías, vídeos, audios y
comunicaciones internas, y han sido trasladadas a las administraciones correspondientes.
Por tanto, la pregunta que hoy hacemos no es solamente qué ocurrió el 13 de agosto.
La pregunta es:
¿Cuántas veces tiene que advertir una representación de los trabajadores de que existen
problemas operativos antes de que alguien decida actuar?
No vamos a hacer responsable a nadie sin investigación, pero exigimos que se investigue todo
La RLT quiere ser absolutamente clara.
No vamos a determinar públicamente la responsabilidad penal o civil de ninguna persona antes de que exista una investigación oficial.
Pero tampoco vamos a permitir que una muerte quede reducida a una estadística de temporada.
Exigimos que se investigue la posible responsabilidad de todos los niveles implicados:
- empresa adjudicataria; SSGA
- responsables operativos;
- coordinación del servicio;
- responsables municipales; Teresa Porras y su séquito e responsable de playas.
- y cualquier otra persona que pudiera tener obligaciones concretas de organización,
supervisión o control.
El Ayuntamiento de Málaga no puede limitarse a subcontratar un servicio y posteriormente
desentenderse de su funcionamiento.
Y la empresa adjudicataria no puede limitarse a disponer de motos, torres y trabajadores solo sobre el
papel a cambio de un millón de euros por cuatro meses al año.
Un servicio de salvamento se mide cuando alguien necesita ser salvado.
El Ayuntamiento tiene que dar explicaciones
La RLT de CGT viene entregando desde hace semanas actas e informes al Ayuntamiento de Málaga.
Hemos advertido de deficiencias concretas.
Hemos documentado incidencias.
Hemos solicitado correcciones.
Hemos puesto en conocimiento de las administraciones problemas relacionados con los medios de salvamento y la seguridad operacional.
Y ahora ha muerto una mujer en una de las playas de Málaga.
Por eso exigimos públicamente al Ayuntamiento:
- Que abra una investigación urgente e independiente sobre el funcionamiento del servicio durante la emergencia.
- Que preserve inmediatamente todos los registros de comunicaciones, GPS, partes y grabaciones relacionados con la intervención.
- Que determine los tiempos reales de respuesta.
- Que determine qué trabajadores estaban operativos y dónde se encontraban.
- Que determine qué recursos estaban disponibles.
- Que determine qué instrucciones recibió la coordinación.
- Que determine quién tomó cada decisión durante la emergencia.
- Que revise la capacitación y habilitación del personal que intervino.
- Que informe públicamente de las conclusiones de la investigación.
Y POR SUPUESTO
Que adopte inmediatamente todas las medidas necesarias para evitar que una situación semejante vuelva a producirse.
La familia también tiene derecho a saber que ocurrió
La RLT ha recibido comunicación de un familiar directo de la mujer fallecida, que ha manifestado su disposición a estudiar y, en su caso, emprender las acciones legales que considere oportunas frente a las administraciones y entidades que pudieran resultar responsables.
Desde CGT se respetará absolutamente el proceso que decida emprender la familia y pondrá a su disposición, dentro de los límites legalmente procedentes, la documentación que pueda resultar
relevante para esclarecer los hechos.
Porque la familia merece respuestas, los trabajadores/as de salvamento y socorrismo de las playas de Málaga también y la ciudadania malagueña también.
No se trata de política, ni de aparentar, se trata de vida
Durante semanas hemos denunciado deficiencias.
Nos han dicho que son incidencias.
Nos han dicho que se solucionarán.
Nos han dicho que se está trabajando en ello.
Pero una mujer murió en el agua.
Y ahora las preguntas ya no pueden aplazarse ni esperar más tiempo.
¿Dónde estaba la vigilancia?
¿Cuándo se detectó a la víctima?
¿Cuándo se activó la moto?
¿Por qué tardó aproximadamente cinco minutos en llegar según los testimonios
recabados?
¿Por qué llegó antes el socorrista nadando?
¿Quién gobernaba la moto?
¿Qué formación tenía la tripulación?
¿Qué recursos estaban disponibles?
¿Qué instrucciones recibió la coordinación?
¿Quién supervisaba el servicio?
¿Y qué se va a hacer para que esto no vuelva a ocurrir?
La Representación Legal de las Personas Trabajadoras no va a permanecer en silencio.
No vamos a acusar sin pruebas.
Pero tampoco vamos a callar cuando existen hechos documentados que deben ser investigados.
Porque el salvamento y socorrismo no puede ser un negocio espurio cualquiera.
Cuando una persona entra al agua y necesita ayuda, no hay margen para improvisar.
No hay margen para el colegueo.
No hay margen para la falta de formación y preparación.
No hay margen para mirar hacia otro lado.
Hay una sola prioridad:
QUE LA PERSONA VIVA.
Y cuando una persona muere, lo mínimo que merecen su familia, los trabajadores y toda la
ciudadanía es saber exactamente qué ocurrió.
Representación Legal de las Personas Trabajadoras CGT
Servicio de Salvamento y Socorrismo – Playas de Málaga







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