
Tratamiento para la osteoporosis en el adulto mayor
Redacción


La osteoporosis afecta principalmente a mujeres postmenopáusicas y personas mayores, y puede comprometer seriamente la movilidad y calidad de vida. La buena noticia es que, con ejercicio y cambios de hábitos, es posible prevenir y mejorar la densidad ósea.
El tratamiento en adultos mayores se basa en tres pilares. Primero, el tratamiento conservador: ejercicios de fuerza y resistencia para estimular la formación ósea, una dieta rica en calcio, vitamina D y proteínas, exposición solar moderada, evitar el tabaco y el alcohol, y mejorar el equilibrio para reducir caídas. Estas medidas suelen ser suficientes para mejorar la salud ósea y deben probarse antes de considerar fármacos.
Si después de 6 a 12 meses no hay mejoría y la densitometría es inferior a -4.0 o hay alto riesgo de fractura, se puede evaluar el uso de medicación. Entre ellas, bifosfonatos como Alendronato y Risedronato, Denosumab para casos de riesgo elevado, o incluso terapia hormonal en algunas mujeres. Sin embargo, la medicación nunca reemplaza los hábitos saludables, solo los complementa.
En casos de osteoporosis avanzada, es esencial hacer adaptaciones para prevenir fracturas: usar calzado adecuado, evitar superficies resbaladizas, hacer ejercicios de equilibrio como yoga o pilates, y asegurar buena iluminación en casa. Como dijo María, alumna del programa “Vence tu Osteoporosis”: “Con el tratamiento adecuado y una rutina de fuerza, mejoré mi postura y me siento más segura al caminar.”
El ejercicio de fuerza es fundamental para recuperar densidad ósea. Caminar con impacto leve, hacer sentadillas, peso muerto, usar bandas elásticas o mancuernas, y trabajar el equilibrio con yoga o propiocepción son grandes aliados. Si nunca has entrenado fuerza, comienza con movimientos básicos y poco peso, y consulta con un profesional.
Aparte del ejercicio, hay hábitos clave para mejorar la densidad ósea: alimentación rica en calcio, vitamina D y proteína (algo muchas veces olvidado), exposición al sol, evitar el sedentarismo, y gestionar el estrés, ya que el cortisol elevado también debilita los huesos. Además, eliminar el tabaco y reducir el alcohol es crucial.
Si tienes más de 50 años o ya pasaste la menopausia, es recomendable hacerte una densitometría ósea para conocer el estado de tus huesos y actuar a tiempo. Incluso si el resultado indica osteopenia u osteoporosis, puedes mejorar con el plan adecuado.
La clave del éxito está en mantener hábitos sostenibles, priorizar el movimiento y dar al cuerpo lo que necesita para regenerarse. Nunca es tarde para fortalecer tus huesos y recuperar tu confianza.
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