
La vivienda se ha convertido en un lujo para quien trabaja
Redacción


Por Joan Pau Rica López
Hay algo que una sociedad no debería aceptar como normal: que una persona tenga trabajo, cobre un sueldo todos los meses y, aun así, no pueda permitirse una vivienda digna.


Durante años hemos hablado del problema de la vivienda como si fuera exclusivamente un problema de los jóvenes. Ya no lo es. También afecta a familias, trabajadores con salarios modestos, autónomos, personas separadas, pensionistas y ciudadanos que, sencillamente, no tienen ingresos suficientes para afrontar los precios actuales, y la situación es especialmente grave para quienes intentan emanciparse
En la Unión Europea, entre 2010 y 2025, el precio de la vivienda comprada aumentó alrededor de un 60%, mientras los alquileres crecieron cerca de un 29%
Durante años se ha hablado de construir más. Pero Hay que preguntarse, dónde se construyen y para quién.
Hace falta aumentar de manera importante el parque de vivienda pública y asequible. Hace falta poner suelo disponible para ese objetivo. Hace falta facilitar la rehabilitación de edificios y viviendas que puedan incorporarse al mercado residencial y hace falta reducir una burocracia
La vivienda exige una política coordinada y sostenida en el tiempo. No una medida electoral cada cuatro años. No un anuncio espectacular. No una guerra de declaraciones.
Porque tenemos otro problema que muchas veces se oculta detrás del debate sobre la vivienda: si los salarios crecen mucho menos que el coste de vivir, cada vez será más difícil que una persona pueda independizarse, aunque tenga empleo.
Una economía no puede considerarse plenamente exitosa si aumenta su riqueza mientras una parte importante de sus trabajadores no puede acceder a llenar la nevera con asiduidad, a poner en marcha la calefacción y por supuesto a conseguir una vivienda digna.
Porque la economía también debe medirse en la vida cotidiana, no en el mundo de las estadísticas que por otro lado están manipuladas a conveniencia , por lo tanto, no voy a demonizar a quien posee una propiedad, simplemente quiero dejar claro que hemos de conseguir que trabajar vuelva a ser suficiente para vivir con dignidad.
Si nuestra sociedad no consigue que sus trabajadores puedan acceder a una vivienda, está dificultando la emancipación de los jóvenes, retrasando la formación de familias, aumentando la desigualdad y condenando a muchas personas a depender durante años de sus padres, las pensiones de sus abuelos o de ayudas públicas.
La vivienda no puede ser un privilegio reservado a quienes han heredado, tienen un patrimonio previo o cobran salarios muy elevados.
Hemos de conseguir que sea accesible para quien trabaja y cumple con sus obligaciones.
Y ESTO NO ES UNA CUESTIÓN DE IZQUIERDAS O DE DERECHAS, es una cuestión de sentido común.
Porque una sociedad no puede soportar que una persona trabaje cada día y, al terminar el mes, descubra que no puede pagar el lugar donde vivir.
Este es un hecho que ha de hacer reflexionar a toda la población, (jóvenes y no tan jóvenes) puesto que la única forma de hacer reaccionar a quien tiene la obligación de facilitar viviendas asequibles , es castigándoles en las urnas, con la advertencia para los que les sucedan que nuestra actitud no cambiara en nuestra exigencia.
UNA VIVIENDA DIGNA NO DEBERÍA SER EL PREMIO PARA QUIEN TIENE DINERO. HA DE SER UNA POSIBILIDAD REAL PARA QUIEN TRABAJA, CUMPLE Y QUIERE VIVIR CON DIGNIDAD.

















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