El Mediterráneo y el Danubio se abrazan hoy en las aguas de la antigua Malaka. Fundada por los fenicios hacia el siglo VIII a.C. como una próspera factoría comercial a la sombra de Gibralfaro, la ciudad milenaria contempla desde su muelle el atracadero de un titán de madera y acero: el buque escuela N.S. Mircea de la Marina Militar Rumana.