El alojamiento se convierte en otra barrera para estudiar en Málaga

El encarecimiento del alquiler y la escasez de plazas públicas complican el acceso a la vivienda a los estudiantes que llegan a la ciudad para cursar sus estudios
09/09/2026RedacciónRedacción
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Encontrar alojamiento se ha convertido en uno de los primeros problemas a los que se enfrentan los estudiantes que llegan a Málaga para comenzar el curso universitario.

 El precio de las habitaciones en pisos compartidos ha alcanzado niveles que obligan a muchas familias a hacer un esfuerzo económico adicional, mientras la oferta pública de alojamiento sigue siendo limitada.

El problema afecta especialmente a los estudiantes procedentes de otras localidades que necesitan trasladarse a Málaga para estudiar. Para ellos, el alojamiento se suma a gastos como la matrícula, el transporte, la alimentación, el material académico y otros costes asociados a la vida universitaria.

La situación también pone el foco en la escasez de alternativas públicas. La Junta de Andalucía ofrece este curso 272 plazas de alojamiento en toda la comunidad autónoma dentro de su red de albergues para estudiantes universitarios, profesorado y jóvenes profesionales. En la provincia de Málaga, la oferta para estudiantes se concentra en el albergue de Marbella, con alrededor de 50 plazas.

El precio de esta alternativa pública es de 420 euros al mes en Marbella e incluye diferentes servicios, entre ellos habitación, baño, limpieza, lavandería, conexión wifi y comedor. Aunque supone una alternativa con servicios incluidos, el reducido número de plazas limita considerablemente su alcance frente a la demanda existente.

El director del Instituto Andaluz de la Juventud, Pedro Antonio Ramírez, ha reconocido el creciente interés por este programa debido a las dificultades que encuentran los jóvenes para acceder a una vivienda. Las plazas se adjudican por orden de solicitud y la Junta estudia ampliar la oferta en próximos cursos, aunque todavía no ha concretado cuántas plazas adicionales podría incorporar.

La Universidad de Málaga dispone, por su parte, de un Servicio de Alojamiento que asesora a estudiantes y al resto de la comunidad universitaria en la búsqueda de vivienda. El servicio facilita información sobre distintas modalidades, desde pisos y habitaciones en alquiler hasta residencias universitarias y otras alternativas de alojamiento.

Pero la existencia de un servicio de orientación no resuelve el principal problema cuando la oferta disponible en el mercado privado resulta demasiado cara para determinados hogares. La búsqueda de habitación se produce además en un momento del año en el que aumenta considerablemente la demanda, coincidiendo con el inicio del curso académico.

La situación ha llevado también al debate político. El PSOE de Málaga ha reclamado medidas para abordar el encarecimiento del alquiler por habitaciones y estudiar mecanismos que eviten que dividir una vivienda en varios contratos termine elevando de forma desproporcionada el coste total para los inquilinos.

La cuestión va más allá de la comodidad o las dificultades para encontrar vivienda. Para los estudiantes que necesitan desplazarse, disponer de un lugar donde vivir durante el curso es una condición imprescindible para poder estudiar.

El coste del alojamiento puede terminar condicionando decisiones académicas que deberían responder a otros criterios: qué carrera estudiar, en qué universidad matricularse o incluso si continuar los estudios fuera del domicilio familiar.

El problema adquiere una dimensión especial en Málaga, una ciudad que lleva años sometida a una fuerte presión sobre el mercado residencial. La demanda de vivienda procedente de estudiantes se suma a la de familias, trabajadores y otros colectivos, en un escenario en el que encontrar alquileres asequibles resulta cada vez más complicado.

El comienzo del curso vuelve así a poner sobre la mesa la necesidad de aumentar las alternativas de alojamiento para estudiantes. Residencias públicas, más plazas asequibles y medidas que permitan contener los precios del alquiler por habitaciones forman parte de un debate que afecta directamente a la igualdad de oportunidades.

Porque acceder a la universidad no consiste únicamente en conseguir una plaza y poder afrontar la matrícula. Para miles de estudiantes, el primer requisito para poder estudiar en Málaga es encontrar un lugar donde vivir y poder pagarlo.

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