

por José Antonio de Yturriaga
La miseria de esta España a la deriva ha quedado más en evidencia que nunca con motivo de la invasión de Ceuta por más de 60.000 inmigrantes ilegales, un asalto en toda regla preparado y consentido por el vecino marroquí, una violación flagrante de la integridad territorial española y un claro desafío a sus soberanía. Se ha producido un asalto por las horda del mejor amigo de Pedro Sánchez, Jesús Cacho ha publicado un artículo demoledor en “Vov Populi”, titulado ” La balsa de la Medusa”, en el que muestra a España como una reproducción en vivo del cuadro del pintor Jean-Louis Géricault, un país perdido en el océano de la nada, un barco a la deriva con un incompetente en el puente de mando, que es un émulo de Hugues de Chanmareys -en palabras de Nicolás Redondo-, “una extraña mezcla de soberbia y banalidad, de atrevimiento y cobardía, de pusilanimidad y resistencia, y de irresponsabilidad y fanfarronería”. El capitán del navío ha tardado más de 10 horas en reaccionar, desbordado por los acontecimientos e incapaz de declarar el estado de sitio que se imponía, movilizar al Ejército y reforzar la presencia den la ciudad de unas fuerzas de seguridad totalmente insuficientes -había 55 guardias civiles-.


De mala gana tuvo que trasladarse a Ceuta y, con tan fausta motivo, sí envió refuerzos policiales para blindar su recorrido ante la acogida clamorosa de los ceutíes al grito de “Pedro Sánchez, hijo de puta”. El día en que celebraba el 27° aniversario de su acceso al trono, Mohamed VI cantó un órdago a España mediante el envío de miles de personas, que lanzó al mar poniendo en riesgo vidas en una segunda “marcha verde”-en este caso “azul”-, en plena agonía de Sánchez, convertido en rehén de Marruecos. El sultán ha puesto a prueba a España antes de lanzar un golpe definitivo sobre Ceuta y Melilla. Sánchez ha declarado que se ha producido una violación de la integridad territorial, pero ¿quién ha sido el violador? ¿acaso han sido unos extraños alienígenas, unas misteriosas mafias o el malvado Tribunal Supremo, tan lleno de fachas?. El mundo entero ha visto en directo a la policía marroquí, pero Sánchez no ha hecho el menor reproche a Marruecos y , antes al contrario, le ha agradecido efusivamente por su colaboración ¿¨Por qué será?
Como ha manifestado Jorge Dezcalar -antiguo embajador en Marruecos y director del CNI- , en su excelente artículo “La debilidad de España”, publicado en “El País”, la pasividad de las fuerzas del orden marroquíes, atestiguada en numerosos vídeos, no deja la menor duda sobre su complicidad ante un asalto multitudinario, que proyecta una pésima imagen de un país del que la gente quiere huir en masa y aprovecha cualquier oportunidad para hacerlo, incluso al precio de la propia vida. Se han mencionado diversas causas que han podido causar el enojo del sátrapa alauita y Dezcallar estima que podrían haber influido, pero la raíz última radica en la debilidad que el Gobierno de Sánchez, muestra con Marruecos por razones difíciles de entender, aunque diga ignorar las razones de esta falta de firmeza y de redaños para defender sus intereses ante el vecino, si bien sabe que Rabat no lo interpreta como gestos de amistad, sino como pruebas de debilidad. A diferencia de Francia, el Gobierno rara vez protesta cuando Marrueco comete una fechoría, como cuando los Servicios de Inteligencia marroquíes infectaron, con el sofware israelí de Pegasus los teléfonos de Sánchez y de los ministros de Defensa, Interior y Agricultura, y ahí esta la madre del cordero.
Cacho se ha preguntado qué información sensible contenían esos teléfonos como para que Sánchez cambiara de la noche a la mañana la política de España sobre el Sáhara Occidental, sin consultar a su Gobierno ni a las Cortes, y sin dar hasta la fecha explicación alguna sobre de los motivos de ese radical cambio. Con esta rectificación en un tema transcendental, España mostró a Mohamed VI que el chantaje sobre Sánchez funcionaba y que el material del móvil en su poder lo ponía en sus manos y ofrecía la imagen de un mequetrefe totalmente sometido. Marruecos ha hecho un ejercicio de prácticas sobre el terreno, un caso se prueba y error, y volverá a intentarlo cuando se vea agobiado por problemas internos, y entonces ya no habrá vuelta atrás. “España es esa Medusa al pairo, una balsa sin rumbo y sin timón, a quien nadie respeta”.
Sánchez colmó de elogios la leal colaboración de Marruecos y envió a la recepción en su Embajada en Madrid a dos de sus ministros -incluido Luis Planas, una de las personas espiadas-, que tuvieron que soportar la cháchara de la embajadora, Karima Benyaich, que tuvo el cuajo de hablar de la cooperación entre los dos países y abogar por una migración legal, ordenada y segura. Esta vez, los muertos los han puesto ellos -cosa que al Comendador de los Creyentes no le quita el sueño- y ya superan el centenar, aunque se siguen recuperando cadáveres. Prueba de la participación activa de la de gendarmería marroquí en la invasión ha sido que, con la misma facilidad con que entraron en Ceuta, varios miles de inmigrantes, han regresado a su país, aunque aun quedan en la ciudad ente 3.000 y 6.000 inmigrantes ilegales, buena parte de ellos menores no acompañados, que no podrán ser atendidos porque el Centro de Acogida está colapsado. Una vez superada con éxito la prueba de la vulnerabilidad de Ceuta y la posibilidad de ocuparla en un pispás, “business as usual”. España ya está advertida de como se las gasta el Moro. Dezcallar ha advertido que a Marruecos hay que tratarlo con respeto, porque,-como ha dicho Álvarez de Sotomayor- es el país que más daño nos puede hacer, pero también con firmeza y eso es algo que le falta a este Gobierno, y “de estos polvos, estos lodos”.
La inmigración como medio de presión política
Marruecos sabe que la presión migratoria es un instrumento a su alcance al que ha recurrido con frecuencia. En 2014, una patrullera de la Guardia Civil avistó unas embarcaciones a dos millas de Punta Almina y el brigada a su mando pidió a los intrusos que se identificaran. Uno de ellos -que era Mohamed VI- le espetó “¿sabes con quien estás hablando? y el suboficial le contestó que tenía que informar a sus superiores. Los alaridos del sultán llagaron hasta la Zarzuela y el ministro del Interior, Jorge Fernández, tuvo que acudir a Tetuán a presentar excusas. Cuatro días después, llegaron a las costas andaluzas multitud de pateras con 1.300 inmigrantes irregulares. En 2021, como represalia por la acogida y tratamiento contra el Covid en un hospital español del presidente del Frente Polisario, Brahim Ghali, Marruecos envió a Ceuta a 10.000 “emigrantes espontáneos”, que provocaros el caos en la ciudad. En 2026, el volumen de excursionistas se ha multiplicado por 6, casi igualando en número a una población de 83.000 habitantes. La munición que Marruecos dispara contra España es su propia gente y -como ha comentado Pablo Ordaz en “El País”- habrá más de 67 madres que no verán regresar con vida a sus hijos y “tendrán derecho a maldecir en lo más secreto y lo más profundo de su alma a ese rey orgulloso y disoluto que convierte a sus súbditos en proyectiles”.
Para Lluis Bassets, en el nuevo oden internacional regido por la fuerza, el grande no siempre se come al chico, cuando éste tiene palancas para defenderse e incluso imponerse a quien tiene más poder y recursos, y esta ecuación funciona entre Marruecos y España. La debilidad geopolítica de España es una preocupante evidencia que no tiene la consecuente reflexión colectiva, ni el imprescindible consenso en política exterior que merecen Ceuta y Melilla. “Quienes saben moverse en estas aguas turbulentas -la diplomacia secreta, el espionaje, la guerra híbrida…-huelen la sangre y golpean cuando menos se espera. O lanzan pruebas preliminares antes del ataque definitivo. Puede que sean las mafias, como ha dicho Sánchez, pero perfectamente conectadas con el Estado profundo marroquí”.
Posibles causas de la invasión
Se han alegado diversas causas para explicar la producción de esta inusitada invasión de la ciudad de Ceuta, pero ninguna de ellas parece del todo suficiente.
1.-Mejora de las relaciones con Argelia: Tras el cambio radical de política sobre el Sáhara Occidental realizado por su cuenta por Sánchez, Argelia retiró a su embajador en Madrid, cerró uno de los gasoductos por el que suministraba gas natural a España y disminuyeron de forma considerable la relaciones comerciales y políticas entre los dos países. La situación ha mejorado, el embajador argelino regresó a Madrid y se fueron normalizando las relaciones. Ahora, Sánchez ha visitado Argel para potenciar las relaciones, especialmente en el ámbito económico, mediante un aumento del suministro de gas natural y petróleo. Esto ha debido molestar a Mohmed VI, dada la rivalidad de los dos países por el liderazgo en la región, pero ella no parece ser motivo suficiente para que Marruecos se haya lanzado a una operación de esta envergadura.
2.-Concesión de la nacionalidad española a los saharauis: Por la presión de Sumar y de sus aliados izquierdistas, el PSOE se ha visto obligado a corregir una injusticia histórica, al devolver la nacionalidad española a los saharauis que tenían esta condición cuando el Sáhara Occidental era una provincia española, y a sus descendientes. Habrá molestado sin duda al monarca ver como varios miles de saharauis que malviven en los campos de refugiados de Tinduf o en el Sáhara ocupado obtendrán una nacionalidad que los proteja, incluso frente al ocupante marroquí, pero tampoco parece una motivación razonable para que Marruecos desafíe a España y a la UE.
3.-Sentencia del Tribunal Supremo: En un inusitado comunicado del Ministerio del Interior marroq,uí se afirma, con el mayor descaro, que Marruecos es “un socio fiable y responsable, comprometido a fortalecer la cooperación en el ámbito de la lucha contra la migración irregular” (¿?)-, y se achaca el episodio fronterizo a una conjunción de factores superpuestos, entre los que menciona la explotación sesgada del espacio digital, la promoción de información engañosa, el papel de las bandas de la tratas ide personas, y “las interpretaciones erróneas de los datos legales y administrativos, que afrontaban la ilusión de la posibilidad de acceder al espacio europeo con facilidad y sin consecuencias legales” -léase, la famosa sentencia STS 2965, de 26 de junio-. Miles de inmigrantes ilegales -muchos de ellos analfabetos- parecen haber estado durante semanas escudriñando el BOE español para enterarse de que el TS les facilitaba el acceso a Ceuta si practicaban la natación. Se trata de la resolución de un recurso contra la sentencia dictada por de un Juzgado de Ceuta en 20024. La disposición adicionad 10 de la Ley de Extranjería se introdujo para hacer frente a los asaltos de las vallas en la frontera de Melilla y en ella se estableció que, para proceder la devolución en caliente de inmigrante ilegales, se requería que hubiera detención en la frontera, un intento de entrada de forma ilegal y la superación de elementos de contención. Al no existir éstos en el mar, no se puede producir la devolución en caliente de los que lleguen a nado. El Gobierno ha tenido dos años para construir barreras en Ceuta o para modificar la disposición transitoria, pero no ha hecho ni una cosa ni la otra. El TS le dio una oportunidad al afirmar en su sentencia que nada impediría el rechazo directo si la Administración procedía a la instalación de elementos físicos de contención en el mar, para delimitar y proteger físicamente la línea fronteriza en el agua, pero el Gobierno no hizo nada y, cuando lo ha hecho al instalar un dique flotante de 500 metros -que por cierto ya se ha estropeado- ha sido demasiado tarde y solo servirá para dificultar las posibilidades de acceso y aumentar el número de muertes de los que lo intenten.
Concuerdo con Dezcallar en que la causa última ha sido la debilidad del Gobierno de Sánchez, que Mohamed VI ha aprovechado para manifestar ante el mundo su reivindicación por la soberanía de Ceuta y Melilla, “ciudades españolas en territorio marroquí”, cuando son españolas desde antes de que existiera Marruecos. El representante permanente de Israel ante la ONU ha llegado a calificar a Ceuta de “enclave colonial”. Según ha comentado Miguel González en “El País”, los agentes del CNI en Marruecos no advirtieron al Gobierno de lo que era un secreto a voces, porque sus contactos no les habían informado al respecto y el Gobierno marroquí -que no fue el que preparó la invasión- se aprovechó de la situación favorable que le ofrecían las mafias. Por muy incompetentes que sean los Servicios de Inteligencia españoles, resulta difícil creer que el CNI sea una versión empeorada de la TIA de Mortadelo y Filemón. Se ha producido una fricción entre los Ministerio de Interior y de Defensa cuando Grande-Marlaska ha afirmado que el CNI -que depende de Defensa- no le había informado de nada. Margarita Robles no ha querido entrar al trapo al destacar la super confidencialidad de los servicios secretos, si bien ha elogiado la labor e los dichos Servicios y señalado que es Interior el responsable de la protección de las fronteras.
Reacciones ante la invasión de Ceuta
1.-Gobierno:
La reacción del Gobierno ha sido increíble. Pese a que Sánchez haya reconocido que se ha producido una violación de la integridad territorial, no ha tenido más que palabras de agradecimiento para el más que presunto responsable de la invasión, y ha culpado a las mafias y hasta al TS. No solo no le ha dirigido el menor reproche, sino que ha alabado la interlocución “constante, fluida y muy razonable” con Marruecos, un “aliado” y un “socio leal”. Aun dando por buena la tesis de que el Gobierno marroquí no organizó la operación -que ya es mucho dar-, es evidente que, sin la permisividad de las fuerzas de seguridad marroquí, habría sido imposible que se produjera la invasión de decenas de miles de inmigrantes ilegales a través de un punto de fácil control. Pero no solo hubo una conducta pasiva, sino una colaboración activa, ya que n las fuerzas policiales auxiliares facilitaron el acceso de los asaltantes al espigón y a la playa.
Pese a la gravedad de la situación, Sánchez se negó a declarar la emergencia nacional -pese a haberlo solicitado el presidente Vivas- y no convocó al Consejo de Seguridad Nacional y ni siquiera activó el Comité de Situación de Crisis. Esta actitud displicente ha contrastado con la actitud mostrada por el Rey, que ha expresado su indignación y preocupación por los graves acontecimientos de Ceuta, y transmitido al presidente la necesidad de emitir un mensaje de firmeza. La misma actitud de despreocupación ha sido mostrada por Marlaska. Pese a los avisos de Juan Jesús Vivas y algunos informe de la Guardia Civil que revelaban un gradual aumento de la presión migratoria -de 500 intentos se había pasado a 1.300 a mediados de julio-, pero le quitó importancia, diciendo que se trataba de cifras similares a las de años anteriores. Pensaba asistir a la recepción de la Embajada y no pudo hacerlo al producirse la invasión, aunque envió en su representación a altos cargos de su Departamento. Ya en Ceuta, declaró que Marruecos no era ninguna amenaza y ensalzó la colaboración que había prestado para revertir la situación en 24 horas. Repitió que los Servicios de Inteligencia no habían advertido al Gobierno de lo que iba a concurrir, pero la ministra portavoz, Elma Saiz, matizó la mentira de Marlaska, al señalar que no se recibió ninguna información que alertara de la magnitud de las cifras a las que había que dar respuesta. Hubo información, pero los agentes del CNI no precisaron si los invasores serían 60.000 u 80.000, por lo que el Gobierno no pudo tomar las medidas oportunas. Nadie -incluida la ministra Robles- se cree un argumento tan absurdo del Gobierno. Yo tampoco.
Albares ha aclarado la situación al afirmar que, desde el primer momento, Marruecos ofreció su colaboración para intentar impedir el flujo de personas y para que retornaran inmediatamente. Mostraron disposición a movilizar los dispositivos policiales -que habían facilitado la invasión- para colaborar en cortar el flujo migratorio. Hubo una actividad muy inusual en las redes sociales -de las que advirtió las autoridades marroquíes-, pero se produjo una “sincronización de la internacional reaccionaria” que salió con rapidez a amplificar lo que estaba ocurriendo y “difundir mentiras y falsas noticias sobre el espacio Schengen, sobre su integridad y sobre la actuación de España” antes de que tanto Marruecos como España hubieran podido ver la amplitud de lo que estaba sucediendo, por lo que debería agradecer a esta internacional que les permitiera enterarse de lo que estaba ocurriendo en la frontera ceutí. Albares exigió unidad de acción de todas las fuerza políticas en torno a dos ciudades españolas, Ceuta y Melilla, y unidad de todos los europeos en torno a dos ciudades europeas. Había que mantener abiertos e intensificar los canales diplomáticos con Marruecos, que son los que han permitido regularizar la situación con rapidez.
Sánchez pasó a la ofensiva y envió a los dirigentes de la UE una dura carta en la que acusaba a algunos Gobiernos europeos de actuar movidos por prejuicios, noticias falsas, ignorancia o interés político, y calificó la respuesta que habían dado a la crisis de Ceuta de “egoísta, polarizadora e ilegal”. Le han contestado los primeros ministros de 22 Estados miembros, liderados por la socialdemócrata danesa, Mette Friederiksen, y la dirigente italiana, Giorgia Meloni, que le han echado en cara la regularización masiva de inmigrante y le han exigido mano dura contra la llegada de ilegales y un blindaje de las fronteras. Sánchez, que ha tenido a gala desolidarizarse de las decisiones de la Unión en materias de defensa, comercio con China, o política con Palestina o Venezuela, ahora pide árnica y exige una solidaridad que él no ha practicado.
2.-Oposición
Feijóo ha declarado que hay que recuperar el control efectivo de la frontera y preservar la seguridad y la convivencia. No podemos resignarnos a que decisiones irresponsables -como la política migratoria- deriven en crisis de magnitud. No falta capacidad, sino voluntad. Ha puesto en duda que el CNI no informara sobre la “ocupación premeditada” y pedido que se declare a Ceuta en situación, de “interés para la seguridad nacional”. El moderado presidente de Ceuta, Vivas, ha afirmado que Marruecos ha demostrado que no es fiable y hay que poner los medios que sean necesarios para que no se repita la situación. No ha sido una mera crisis migratoria, sino una vulneración de la integridad territorial de España y el Gobierno -con el apoyo de Europa- debe exigirle que respete la soberanía española. Santiago Abascal ha reclamado la adopción de medidas drásticas y pedido la militarización de la frontera y el cierre permanente del paso fronterizo de Ceuta. Vox va a poner a prueba al PP en las Comunidades en cuyos Gobiernos participa, para tratar de que se tomen. medidas contra la inmigración y se rechace la acogida de menores no acompañados.
3.-Medios de comunicación
Un editorial de “El País” ha dado una versión sesgada de la situación. Ha dicho que falló la anticipación ante una afluencia descontrolada de inmigrantes que el Gobierno no vio venir y falló también la UE, donde algunos Gobiernos han aprovechado para lanzar reproches a un socio sometido a una tensión máxima, en vez de mostrar solidaridad, y falló EEUU, cuyo presidente -pese a declarar que se trataba de una violación flagrante de la soberanía de España y de la UE- no ha señalado quién estaba detrás de la agresión, como tampoco lo ha hecho España. 1) El Gobierno estaba suficientemente informado de lo que podía acontecer y no tomó ninguna medida para hacerle frente; no sólo no se enfrentó al responsables de la agresión, sino que encima le dio las gracias por su “performance”; 2) es muy cómodo echarle la culpa al maestro armero de la UE, que no ha tenido nada que ver en el asunto, y algunos de sus miembros se han limitado a echar en cara a Sánchez su insolidaridad con la Unión, especialmente en materia migratoria, con su política de regularización masiva e incontrolada; 3) no es el Gobierno de EEUU quien debe identificar al agresor, sino el de España, que no lo hace por razones que nadie conoce con certeza, pero que todos sospechan. Para “El Mundo”, sr trata de un episodio de guerra híbrida impulsado por Marruecos. “La deslealtad de Marruecos esta fuera de toda duda”.
Cabe mencionar, en clave de humor negro, el artículo sobre “14 medidas de urgencia tras la toma de Ceuta”, publicado por Juan Manuel Jiménes Muñoz en “Facebook”: 1) Pedir ayuda a EEUU no es posible porque Trump se la tiene jurada a Sánchez; 2) a Israel, no porque Netanyahu no soporta a nuestro presidente; 3) a la OTAN, no porque España se niega a subir al 5%´sus gastos de Defensa; 4) a la UE, no porque sus miembros critican la política migratoria española; 5) enviar a Cerdán y a Zapatero como embajadores a Rabat para que se postren ante el sátrapa; 6) repartir los 60.000 excursionistas entre los distintos pueblos de España; 7) proceder a la reagrupación familiar y hacer una nueva regularización; 8) asignar a todos los inmigrantes un médico de cabecera y un hospital de referencia; 9) otorgar una paguita a los nuevos vecinos; 10) construir nuevas mezquitas en la geografía hispana; 11) conseguir que las mujeres izquierdistas paseen solas y borrachas por las calles de Ceuta; 12) aumentar las subvenciones a las ONG progresistas para que metan más inmigrantes en sus barquitos de ayuda; 13) llamar fascistas, racistas y xenófobos a quienes osen protestar; 14) pedir el cese de Ayuso. Con esta medidas, ‘tó arreglao”.
Lo mas grotesco de esta farsa valleinclanesca ha sido que el canciller Albares, en vez de llamar a capítulo a la embajadora marroquí para cantarle las 40 por el asalto de su país a Ceuta, a quien ha citado para amonestarlo severamente ha sido al embajador italiano, porque el peligro para la soberanía y la integridad territorial de España no viene de Marruecos sino de Italia. Un político puede ser incompetente y perder los papeles, pero lo que no puede permitirse en ningún caso es hacer el ridículo.
Enviado por José Antonio Sierra

















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