
El Málaga CF vivió una de sus noches más grandes en los últimos años. Ante una entrada histórica de 29.937 espectadores, La Rosaleda se convirtió en un volcán que empujó al equipo hacia una remontada imprescindible para sellar el pase a la final del playoff de ascenso a Primera División, donde los blanquiazules se medirán a la UD Almería.
El ambiente fue de gala desde horas antes del encuentro, con presencia destacada de aficionados visitantes en la esquina de Preferencia Alta y un estadio completamente entregado a su equipo. Sobre el césped, Juanfran Funes introdujo dos cambios respecto al partido de ida: Montero por el lesionado Einar en el eje izquierdo de la defensa y Joaquín en el extremo zurdo en lugar de Aaron Ochoa.
Un golpe tempranero que no hundió al Málaga
El partido no pudo empezar peor para los locales. En el minuto 3, una acción por la derecha de Marvin Park terminó en asistencia para Jesé, que definió con precisión ante Alfonso Herrero para el 0-1. Lejos de caer en el desánimo, la afición respondió con más fuerza, consciente de que el equipo necesitaba cada aliento.


El Málaga fue creciendo con el paso de los minutos. Joaquín probó dos veces desde la izquierda, mientras que David Larrubia se convirtió en el principal generador de peligro con varias acciones individuales de mucho mérito. Las Palmas también tuvo sus opciones, especialmente con un disparo raso de Estanis en el 36’ y otra llegada a la contra que se marchó por encima del larguero.
El descanso llegó con ventaja mínima para los canarios y empate global en la eliminatoria, dejando todo abierto para una segunda parte de máxima tensión.
Una segunda parte de fe, fútbol y carácter
El Málaga salió decidido tras el descanso. Joaquín avisó con un disparo con rosca en el 50’, y Chupe obligó a Horkas a realizar una parada espectacular en un remate de cabeza a la salida de un córner (57’). Larrubia también lo intentó desde la frontal, pero el meta insular volvió a responder con seguridad.
En el 67’, Funes movió el banquillo dando entrada a Adrián Niño y Rafa Rodríguez. Y el partido cambió. En el minuto 70, Joaquín culminó su gran actuación con un disparo seco ajustado al poste que desató la locura en Martiricos: 1-1 y el Málaga por delante en la eliminatoria.
Niño pudo sentenciar cuatro minutos después en un mano a mano que volvió a salvar Horkas. Funes siguió ajustando piezas y dio entrada a Ramón, ovacionado por la grada, y más tarde a Darko y Aaron Ochoa.
Las Palmas reaccionó con un disparo alto de Manu Fuster y un intento de Kirian en el 86’, pero el Málaga resistió con orden y personalidad.
Un descuento eterno y una explosión de euforia
El colegiado añadió más de ocho minutos de descuento, en los que el Málaga pudo incluso ampliar su ventaja con contras de Larrubia y Ramón. Cuando llegó el pitido final, La Rosaleda explotó. El 2-1 global certifica el pase a la final por el ascenso, donde el Málaga CF se enfrentará a la UD Almería en un duelo que promete emociones fuertes.
La ciudad vuelve a soñar. ¡Vamos, Málaga!
Fuente: Málaga CF





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