

Por Juanjo-Florensa
El próximo miércoles 10 de junio de 2026 se celebrará el “Día Internacional de la Heráldica” una efeméride destinada a difundir el conocimiento de esta disciplina histórica y artística que durante siglos ha permitido identificar linajes, territorios, instituciones y corporaciones mediante escudos de armas y símbolos emblemáticos.
La conmemoración fue impulsada en 2013 por el heraldista polaco -Tomasz Steifer- y recuerda el nombramiento como caballero de Godofredo Plantagenet el 10 de junio de 1127, fecha considerada por numerosos especialistas como uno de los primeros hitos documentados de la heráldica europea. Considerada como una de las ciencias auxiliares de la Historia junto a la Sigilografía, la Diplomática, la Vexilología y la Falerística.


La Heráldica surgió en la Europa medieval para identificar a los combatientes en batallas y torneos. Con el paso de los siglos evolucionó hasta convertirse en un sofisticado lenguaje visual cargado de simbolismo político, territorial y familiar.
El Escudo de Carlos V en Melilla la Vieja
Entre los numerosos ejemplos de patrimonio heráldico existente destaca "Melilla la Vieja" como un auténtico museo al aire libre. Sus murallas, baluartes, puertas monumentales y edificios históricos albergan numerosos escudos que permiten recorrer varios siglos de historia.
Uno de los más destacados se encuentra en la Plaza de la Avanzadilla junto a la Puerta de Santa Ana: el monumental Escudo Imperial de Carlos V. Reconstruido en 1995 por encargo del Ministerio de Cultura, combina piedra basáltica del Gurugú con mármol blanco policromado de Macael. Diseñado por el arquitecto Javier Vellés y tallado por el escultor Perales, recupera uno de los símbolos más representativos del pasado imperial de la ciudad.
El escudo de Carlos I de España y V de Alemania constituye una auténtica lección de heráldica. En él se integran las armas heredadas de Juana I de Castilla y Felipe el Hermoso, reuniendo los emblemas de Castilla, León, Aragón, Sicilia, Granada, Navarra, Austria, Borgoña, Brabante, Flandes y Tirol. La disposición de sus cuarteles responde a un estricto orden de precedencias.
Siguiendo la lectura heráldica tradicional, las armas españolas ocupan los lugares de mayor honor precediendo Castilla y León a las de Aragón y Sicilia, conforme a la tradición política consolidada desde Fernando III el Santo y al protocolo acordado en la Concordia de Segovia de 1475.
La ornamentación exterior del escudo incluye elementos tan significativos como el águila bicéfala imperial - símbolo del Sacro Imperio Romano Germánico- y el Toisón de Oro, una de las órdenes caballerescas más prestigiosas de Europa.
También destacan las Columnas de Hércules acompañadas por el lema Plus Ultra, expresión que simbolizaba la expansión de la Monarquía Hispánica más allá de los límites del mundo conocido tras los grandes descubrimientos geográficos.
La presencia de las Columnas de Hércules establece además una interesante conexión con la heráldica de Melilla. El escudo oficial de la ciudad -aprobado por Real Decreto en 1913-, incorpora igualmente dichas columnas aunque acompañadas por el lema Non Plus Ultra (excepto en las vidrieras del interior del Palacio de la Asamblea que están incorrectas).
Este lema procede de las armas de los Medina Sidonia y fue introducido por el II Duque de Medina Sidonia al incorporar la Plaza de Gibraltar cuyo linaje protagonizó posteriormente con el Tercer Duque la incorporación de Melilla a la Corona de Castilla en 1497. La coexistencia de ambos lemas refleja dos momentos históricos complementarios: el antiguo límite del mundo conocido y la posterior expansión de la Monarquía Hispánica.

Busto de Carlos V en la Plaza de la Avanzadilla
La Plaza de la Avanzadilla alberga también un busto dedicado a Carlos V que es obra del escultor Jesús García Ligero Puerta que fue inaugurado en 2018 por la Fundación Melilla Ciudad Monumental.
El emperador fue una de las figuras más influyentes de la Europa del siglo XVI, gobernando un extenso conjunto de territorios europeos y americanos bajo una misma corona.
Su reinado contribuyó decisivamente a la configuración política, económica y cultural de la Europa moderna. Junto a la figura del emperador destaca la de su esposa -Isabel de Portugal- considerada una de las mujeres más admiradas de su tiempo.
Su matrimonio, celebrado en Sevilla en 1526 trascendió los intereses políticos para convertirse en una de las historias de amor más conocidas de la monarquía hispánica. La tradición sitúa en la Alhambra de Granada el origen de la vinculación de la emperatriz con el clavel rojo, una flor que Carlos V le habría regalado durante su luna de miel procedente de Oriente.
Más allá de esta romántica tradición, Isabel desempeñó un papel fundamental en el gobierno de los reinos hispánicos, ejerciendo con gran eficacia la regencia durante las frecuentes ausencias del emperador. La escritora e historiadora Almudena de Arteaga presentó en Melilla el 13 de abril de 2018 su novela histórica “Por amor al emperador” (Esfera de los libros) dentro de las Jornadas Culturales del Real Club Marítimo de Melilla.
La autora fue invitada para ofrecer una conferencia y presentar una obra centrada en la figura de Carlos V a través de las mujeres que marcaron su vida.

Ruta de Carlos V y Mercado Renacentista de Melilla
La relación entre Melilla y Carlos V mantiene plena vigencia en la actualidad gracias a la incorporación de la ciudad a las Rutas Europeas del Emperador Carlos V - Itinerario Cultural reconocido por el Consejo de Europa-.
Esta red internacional reúne ciudades y enclaves históricos vinculados a la vida y al legado del monarca, reconociendo la importancia estratégica que Melilla desempeñó en la política mediterránea de la Monarquía Hispánica.
La conmemoración del Día Internacional de la Heráldica tendrá además continuidad durante el verano con la celebración del Mercado Renacentista de Carlos V, que se desarrollará en Melilla la Vieja del 3 al 5 de julio de 2026.
Durante tres jornadas, la ciudadela recreará el ambiente del siglo XVI mediante espectáculos, artesanía, música y actividades culturales.
Ambas celebraciones constituyen una excelente oportunidad para redescubrir la riqueza histórica, artística y simbólica de Melilla la Vieja, donde la heráldica sigue siendo un valioso testimonio de la historia compartida de Melilla, España y Europa.
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