Era casi verano. El sol brillaba en un cielo azul libre de nubes, pero corría una brisa suave y agradable que refrescaba la tierra a los pies del astro rey.
El malvado Mago estaba obsesionado con la magia de los unicornios, que era la más fuerte. Con solo atrapar a uno de ellos, sería capaz de entrar en el Bosque y convertirlos en sus esclavos.
¿Cómo convivir en un mundo interdependiente sin dejar a nadie atrás? La respuesta, cada vez más evidente, pasa por recuperar una mirada profundamente humanista
Es inadmisible utilizar la situación para obtener rédito político; y despreciable promover la división y el racismo enfrentando al pueblo como hace la ultraderecha