


Málaga enfrenta vivienda protegida y conservación de Soliva
Redacción


La laguna de Soliva, un humedal de unos 15.000 metros cuadrados situado en el distrito malagueño de Teatinos-Puerto de la Torre, vuelve al centro del debate urbanístico.
El Ayuntamiento de Málaga ha rechazado una iniciativa de Con Málaga para proteger este espacio natural al considerar que su conservación comprometería el desarrollo previsto de 2.633 viviendas asequibles en Soliva Oeste y Lagar de Oliveros. La oposición, por su parte, reclama buscar soluciones que permitan compatibilizar la construcción residencial con la conservación del enclave.
La concejala de Sostenibilidad Medioambiental, Penélope Gómez, argumenta que mantener la laguna obligaría a modificar la ordenación urbanística y supondría un retraso de al menos cinco años. Según la explicación municipal recogida por Cadena SER, el proyecto contempla unas 1.000 viviendas en Soliva Oeste y otras 1.633 en Lagar de Oliveros.


El equipo de gobierno sostiene que la planificación incluye nuevas zonas verdes y la creación de un humedal alternativo. La propuesta municipal pretende compatibilizar el desarrollo urbanístico con la incorporación de espacios naturales, aunque la discusión se centra en si esa alternativa puede sustituir las funciones ecológicas que ha adquirido la laguna existente.
Un humedal nacido de la transformación del terreno
La laguna de Soliva no tiene un origen natural histórico. Según el argumento municipal, surgió a raíz de movimientos de tierra y extracciones de arcilla posteriores a 2005. Sin embargo, su origen artificial no ha impedido que, con el paso del tiempo, se haya convertido en un espacio de interés para la fauna y la flora asociadas a los humedales.
La revista especializada Quercus publicó el pasado 30 de septiembre un reportaje sobre este enclave, en el que explica cómo su rápida naturalización lo ha convertido en un refugio para la biodiversidad en una zona sometida a una intensa expansión urbana. El artículo recoge la preocupación por el futuro del humedal y la labor de ciudadanos y organizaciones que defienden su conservación. <Cite refs={["turn654053search9"]}/>
La controversia, por tanto, no se limita a determinar cómo se originó la laguna, sino que plantea qué valor ambiental tiene en la actualidad y qué consecuencias tendría su desaparición. La transformación de un terreno por la actividad humana no impide que posteriormente se desarrollen en él hábitats que merezcan ser evaluados.
La oposición reclama alternativas
Con Málaga ha defendido que se estudien cambios en el trazado de las infraestructuras previstas para evitar que el desarrollo urbanístico destruya la laguna. La formación también ha advertido de los posibles efectos indirectos de la Nueva Rosaleda, entre ellos el incremento del tráfico, la iluminación y las alteraciones del entorno.
El grupo municipal plantea que se analicen alternativas que permitan preservar el humedal sin renunciar de antemano a la planificación residencial.
El PSOE también ha cuestionado la falta de soluciones para conservar el espacio, mientras que Vox ha criticado aspectos de la planificación urbanística, según la información publicada por Cadena SER. Las posiciones de los grupos difieren, pero el debate municipal ha puesto sobre la mesa la relación entre el crecimiento de la ciudad, la disponibilidad de vivienda y la protección de los espacios naturales.
Vivienda asequible y protección ambiental
La discusión adquiere especial relevancia en una ciudad sometida a una fuerte presión residencial. Las 2.633 viviendas citadas por el Ayuntamiento constituyen el principal argumento del equipo de gobierno para rechazar la protección de la laguna. No obstante, el posible retraso de cinco años es una estimación municipal vinculada a la modificación del planeamiento, no una demostración independiente de que ambas actuaciones sean incompatibles.
La cuestión pendiente es si existen alternativas técnicas y urbanísticas capaces de reducir el impacto sobre el humedal sin bloquear el desarrollo de vivienda protegida. Para responder sería necesario conocer las opciones estudiadas, sus efectos ambientales y los cambios que requeriría cada una.
La creación de un humedal alternativo y de nuevas zonas verdes es la solución que defiende el Ayuntamiento. La oposición reclama conservar la laguna actual. Entre ambas posiciones queda por resolver qué valor ecológico tiene el enclave, qué garantías ofrecería la alternativa propuesta y si es posible revisar el diseño urbanístico.
La decisión marcará el futuro de uno de los espacios naturales que han surgido en la expansión urbana de Málaga y reabrirá una pregunta de fondo: cómo planificar el crecimiento de la ciudad sin tratar la vivienda y la biodiversidad como necesidades necesariamente enfrentadas.






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