
Ovación histórica a León XIV en el Congreso
RedacciónEl papa León XIV recibe una ovación histórica en el Congreso y alerta sobre inmigración, polarización y rearme en Europa
El papa León XIV vivió este lunes una jornada sin precedentes en el Congreso de los Diputados, donde fue recibido con una ovación de casi siete minutos, la más larga registrada en la Cámara Baja en un acto institucional. Ante diputados y senadores, el Pontífice pronunció un discurso centrado en la dignidad humana, la paz, la crisis migratoria y la necesidad de recuperar el bien común frente a la polarización política.
Con un retraso de quince minutos sobre la hora prevista, León XIV fue recibido en el Patio de Floridablanca por la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y el presidente del Senado, Pedro Rollán. También lo saludó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con quien mantuvo un encuentro previo en la Nunciatura. Tras los saludos institucionales y la entrega de obsequios —entre ellos un facsímil del Liber Horarum—, el Papa accedió al hemiciclo acompañado por Armengol, donde fue recibido con un aplauso inicial de dos minutos.

Un mensaje contra la polarización y la “descalificación permanente”
Armengol abrió la sesión alertando de que “unos pocos de los más fuertes imponen la masacre de miles de los débiles”, y advirtió de que la polarización amenaza las democracias. Sus palabras encontraron eco en el Pontífice, que denunció la “descalificación permanente del adversario” y pidió a los representantes públicos abandonar “el rencor, la indiferencia y el odio” para abrir paso a la reconciliación.


“La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”, afirmó León XIV, quien insistió en que no se debe confundir “el orden político con el religioso”, pero sí recordar que toda decisión pública afecta a “personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír”.
Inmigración: “Un drama moral que interpela a las naciones”
Uno de los momentos más intensos del discurso llegó cuando el Papa abordó la crisis migratoria, que calificó como “un trágico drama que interpela la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional”.
León XIV recordó que miles de personas —hombres, mujeres y niños— se ven obligadas a abandonar sus hogares por circunstancias “dramáticas”, y denunció que esta realidad “rebasa cualquier lectura demográfica o económica: es una cuestión moral y jurídica”.
El Pontífice alertó de la peligrosidad de las rutas migratorias, que han convertido los mares en “cementerios de almas”, y denunció que muchas personas siguen siendo víctimas de traficantes y contrabandistas que se aprovechan de su desesperación. Reclamó una respuesta “coordinada, solidaria y eficaz” que garantice oportunidades reales de integración.
“La paz exige valentía diplomática”
El Papa dedicó buena parte de su intervención a la paz, mostrando su preocupación por el hecho de que “en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional”.
Aseguró que el mundo atraviesa una crisis espiritual y cultural que se refleja en nuevas formas de aspiración política marcadas por la violencia, la polarización y la desconfianza. En este contexto, apeló al lema de la Unión Europea, “Unidos en la diversidad”, para recordar que “la unidad verdadera no uniforma, sino que cohesiona”.
España, llamada a un papel clave en la convivencia global
León XIV reivindicó la historia de España como ejemplo de convivencia, cultura y espiritualidad, citando al Quijote, a Santa Teresa y a la proyección universal de los Reyes Católicos. Aseguró que España “puede ofrecer mucho” en la construcción de un mundo más justo y pacífico.
El hemiciclo escuchó su discurso en silencio, aunque algunos diputados y senadores grabaron imágenes pese a la prohibición del reglamento.
Una ovación histórica que superó los siete minutos
Tras más de veinte minutos de intervención, el hemiciclo se puso en pie a las 11:27 horas. La ovación se prolongó durante casi siete minutos, superando incluso la recibida por Felipe VI en su proclamación y por la princesa Leonor en su jura de la Constitución.
La intensidad del aplauso fue desigual: mientras algunos ministros y diputados lo mantuvieron con entusiasmo, representantes de ERC, Junts, EH Bildu, PNV y parte de Sumar dejaron de aplaudir antes de que concluyera.
Al salir del Congreso, León XIV fue aclamado por cientos de fieles que lo esperaban frente al Patio de Floridablanca. El Papa decidió cruzar la calle para saludarlos personalmente, un gesto que provocó lágrimas y agradecimientos.
Un deseo final para España
Antes de despedirse, el Pontífice dejó un mensaje solemne:
“Que Dios conceda paz a todas las naciones de la tierra, concordia a las familias y serenidad a las conciencias. Y que sobre el Reino de España desciendan días de prosperidad, justicia y paz duradera.”
Fuente SERVIMEDIA






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